Abstract
El entorno crítico-literario actual frecuentemente se centra en la recuperación de voces perdidas y la incorporación a la historia de grupos marginalizados. La novela La Tierra del Fuego (1998), de la argentina Sylvia Iparraguirre, debe incluirse en esta corriente debido a su intención de contar la historia del indígena Jemmy Button y de construir un contradiscurso que desafía a la memoria oficial al valorizar los elementos humanos silenciados en el proceso de colonizar la Patagonia Austral. Este artículo examina las interrelaciones entre la representación y el poder en la novela, prestando atención particular al papel del lenguaje en la creación de la identidad propia y en la construcción del Otro. Aunque la novela contribuye a la recuperación del sujeto indígena y la problematización de la identidad personal y nacional, las estructuras lingüísticas y las representaciones de sí mismo y de otros hechas por el narrador, John William Guevara, traicionan el proyecto de revisión y revelan vestigios importantes del poder colonial en el discurso textual. El silencio constante de Jemmy Button y sus compatriotas en la novela evoca el desgraciado destino real de los indígenas patagón.