Abstract
La reputación de Tijuana como foco de turismo sexual es algo no solo extensamente reconocido, sino sostenido de forma implícita por un gobierno federal y estatal mediante un sistema jurídico que legaliza la prostitución, lo que presenta vínculos intrínsecos con una trata humana para la explotación sexual. El propósito de este artículo es explorar el rol del cliente y sus conexiones con la trata humana para la explotación sexual desde una perspectiva legal, económica, social e ideológica, lo que tiene su base en un concepto de espacio. Nos proponemos, pues, analizar cómo todos estos factores perpetúan la trata humana para la explotación sexual mediante la creación de una demanda sexual en el cliente de prostitución.